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martes, 3 de noviembre de 2009

ESPECIAL MUNDIAL: Los caballos negros de Sudáfrica 2010

Puede hablarse de los candidatos de siempre (Brasil, Argentina, Italia, Alemania, Inglaterra e inclusive por primera vez a España), aunque también debe rumiarse a los caballos negros de Sudáfrica 2010; aquellas escuadras que galoparon silenciosamente rumbo a la sabana sudafricana y afianzaron un estilo de juego que los bautiza como un as bajo la manga. ¡Cuidado con éstos y hasta dan la sorpresa!

CONMEBOL

• Chile: La Roja regresa a un Mundial luego de 12 años de ausencia. En esta ocasión, el jogo bonito se mudó de país para estas eliminatorias y fue la constante de esta selección. Con todo y un entorno pesimista al inicio de su gestión, Bielsa supo imprimir su sello futbolístico: balón controlado desde la zona baja con su novedosa línea + 1 (una defensa con un jugador más que el rival), un medio campo escalonado con un enganche y volantes de recuperación, unos wingers bien abiertos y un centro delantero letal; esto mediante una combinación interesante entre jugadores experimentados y los jóvenes de aquella generación sub-20, camada a la que han sabido llevar poco a poco. La clave de su éxito radica en que a pesar de poseer individualidades, éstas embonan dentro de un sólo rompecabezas: el equipo. Sus chances dependen en buena medida de la manutención ideológica y la certeza en sus propias capacidades.

• Paraguay: La Albirroja consolidó un proceso de la mano de ‘El Tata’ Martino. Un gran acierto de la dirigencia guaraní, que supo aguantar al técnico luego de una eliminación y goliza escandalosa de la última Copa América versus México (0-6). Al día de hoy, Paraguay luce tan maduro que inclusive lideró buena parte de las eliminatorias sudamericanas. Esta selección goza de personalidad y sale a atacar en cualquier cancha. Esperemos que en esta ocasión la acompañe la buena suerte, pues generalmente sus verdugos son históricos como Francia, Alemania o Inglaterra.

UEFA

• Holanda: Si los creadores del Fútbol Total presumiesen una copa en sus vitrinas, entrarían automáticamente a la Pléyade mundialista. Siempre poseen conjuntos espectaculares en todas sus posiciones. Esta ocasión no es la excepción. Los ‘ya merito’ del Viejo Continente dependen de su estabilidad emocional y su regularidad. No pocas veces los tulipanes desentonan en estancias definitivas luego de ofrecer sinfonías en la primera ronda. Por ende, requieren buscar un estilo ofensivo pero que no descuide la retaguardia para que no ocurra lo mismo que con Rusia en la Euro `08.

• Serbia: Desbancar a Francia directo al repechaje es una proeza no poco homérica. Luego de una desastrosa tormenta en Alemania ´06 (aún bajo el nombre de Serbia y Montenegro), el navío serbio desembarca en el Continente Negro con sed de revancha y con la experiencia adquirida de hace cuatro años. Sus tripulantes destilan juventud entre sus líneas: Kuzmanovic, Krasic, Lazovic, Ivanovic, Subotic y Tosic pulen la columna vertebral conformada por Stankovic, Dragutinovic, Vidic, Zigic, Jovanovic y Stojkovic; un equipazo en toda la extensión de la palabra. Si superan el pánico escénico (del que fueron presa fácil en Alemania), sus bonos ensancharán considerablemente.

CAF
• Costa de Marfil: He aquí otro ‘caso Serbia’. Los dos combinados anteriores compartieron el “Grupo de la Muerte” junto a la Argentina y Holanda en la justa del 2006, sin duda alguna dos huesos duros de roer. Empero, durante estas eliminatorias ‘Los Elefantes’ estamparon una auténtica estampida en su grupo: primer lugar, mayor cifra de goles y la defensa menos vulnerada. Su pro es simultáneamente su defecto: los movimientos en bloque. La estrategia de Vahid Halihodzic gravita banalmente en el “todos suben, todos bajan”. Un sistema arriesgado que tanto condesciende el acecho del marco enemigo como el quebrantamiento entre mediocampo y defensa.

AFC
• Australia: No es ningún grande, pero su evolución es digna de un estudio por Carlos Darwin. Hasta las eliminatorias mundialistas pasadas, los australianos pertenecieron a la OFC – donde el escollo más fuerte era Nueva Zelanda –. Sin embargo, para el presente curso decidieron envalentonadamente mudarse de vecindario (de OFC a AFC). La ambición de crecer y participar en otra confederación más competitiva acarreó esta decisión. Hubo cierto escepticismo, ya que la opinión pública creía más accesible vencer al quinto casillero de la CONMEBOL, sobretodo por la experiencia anterior donde habían subyugado a Uruguay. Los ‘socceroos’ taparon las bocas de aquellos que vaticinaron lo peor al finalizar en la cúspide de su grupo, por encima de una potencia del área como Japón. Su mayor virtud es la defensa: un gol recibido en ocho presentaciones. Su debilidad: la poca experiencia e historial en Mundiales.

CONCACAF
• Estados Unidos: Todavía existen los ilusos que creen escuchar “touch down” cuando meten un gol. De Francia ´98 a la fecha, el país de las barras y las estrellas transitó de dar un pequeño paso para el fútbol, para dar un gran salto en el deporte norteamericano. El semillero tiene nombre: Bruce Arena. De ser el patito feo, pasó a ser un wanna be europeo: contragolpe a su máxima expresión con no más de 10 toques. De cenicienta a la mayoría de edad: desplazó a México como ‘Gigante’ del área. De ser una ensalada internacional conformada por jugadores de segunda línea de otros lares, los apellidos más estadounidenses como Donovan, Dempsey, Bradley o Beasley se volvieron comunes. Su alcázar de superioridad psicológica los puede llevar a alturas insospechadas. Y si no que le pregunten a España. Por otro lado, su flaqueza reside en la impericia para controlar partidos y una defensa lenta.

*Esta lista no incluye a los elencos que disputaran el repechaje europeo ni el CONCACAF vs CONMEBOL. Debate: ¿Quién falta o quién sobra? ¡Opina!

domingo, 26 de julio de 2009

¡Del pozo al gozo! (Crónica)


EAST RUTHERFORD, NUEVA JERSEY.- Una selección mexicana acelerada, aceitada y desconocida en comparación con la de los primero 45 minutos, vapulea y humilla a su similar estadounidense por marcador de 5-0. El tricolor consigue infringir dos paradigmas que pesaban sobre éste: alzar el cetro de la Copa Oro luego de 6 años de estiaje y terminar con la hegemonía norteamericana –de casi una década– en territorio yanqui.

Javier Aguirre presentó dos variables respecto al cotejo anterior frente a Costa Rica. Las desatenciones defensivas fueron el leitmotiv del estratega, sus cambios fueron los siguientes: el “Topo” Valenzuela por Ismael Rodríguez y José Antonio Castro por Pablo Barrera. El parado táctico fue el clásico 4-4-2 de “El Vasco”, con Giovani dos Santos y Alberto Medina un poco más sueltos y un Miguel Sabah más anclado en el área, fungiendo como un “9” nato.

Luego de un inicio alentador con un Tri poseedor del balón y los tiempos del partido, los dirigidos por Bob Bradley le robaron el esférico y la posesión a los verdes. El conjunto de las barras y las estrellas sometió a su rival a los típicos contragolpes de usanza (que tanto habían mermado a México en sus últimos duelos frente al vecino del norte). En el libreto, esta selección “B” de EE.UU. jugaba semejante a la de la Confederaciones. Aún así, acaecía una gran desavenencia entre ambas; la definición. No es lo mismo tener enfrente a Landon Donovan, Charlie Davies o Jozy Altidore, que –sin afán de menoscabar– a Davy Arnaud, Robbie Rogers o Brian Ching.

Al minuto 14, el colegiado no señaló un penal del tamaño del estadio sobre Clarence Goodson, luego de un jalón evidente de camiseta por parte de Juan Carlos Valenzuela en un corner a favor de EU.

Cuando el cronómetro marcaba los 44´, Alberto Medina se encargo de echar por la borda un futuro llamado el 12 de agosto. Un pase inteligente al hueco de Giovanni, fue pésima y vergonzosamente (con el arco por delante) conducido por “El Venado”, quien demostró no poner ni un ápice de atención cuando en las fuerzas básicas del Rebaño Sagrado se le adiestró la sesión de “recepción conducida”. El jugador padeció de pánico escénico y acabó proveyendo pena ajena y risa al espectador. El 7 de Chivas estuvo lo que le sigue de errático. Simplemente, es el ejemplo claro del futbolista que rinde en su club y en la selección no marca ningún contraste. El balompié no se trata de correr rápido en cualesquiera dirección, mucho menos de hacer fintas y regates que culminan con un piscinazo en el área enemiga (si bien nos va) o retrasar el balón por enésima vez. Otro compañero suyo que no canta mal las rancheras –a pesar de su gol– es “El Gringo” Castro. Un bluff en toda la palabra…

Un minuto después, por si quedaban las dudas, Medina de nuevo cruzo de más su disparo luego de una combinación interesante entre Magallón y Gio.

Para el complemento, Aguirre mando a la banca al siempre intrascendente Medina por un famélico y escurridizo Carlos Vela, quien salió a comerse la cancha a bocados colosales. No obstante, Rogers le quitó la respiración a los miles de aficionados aztecas (que abarrotaron el inmueble) después de que Magallón midió incorrectamente un centro desde la banda derecha, que el tripulante del Colombus Crew bajó de pecho para empalmarla apenas por arriba del marco resguardado por Guillermo Ochoa. Acto seguido, Arnaud recibió un servicio por izquierda e internó rumbo a la portería, aunque para fortuna de la causa del “equipo de todos”, el artillero chorreó un tiro machucado a las manos y colocación del cancerbero.

Pasando el minuto 54, sobrevino la decisión más polémica y ambigua del encuentro. En una pared entre Vela y dos Santos, el 17 recibió el balón de espaldas con la marca férrea de Jay Heaps, que no lo había dejado ni respirar en el primer tiempo, quien entre jaloneos de playera y manotazos, recibió un codazo del ex Barcelona que provocó la caída del primero. Por ende, el zaguero americano terminó, por inercia de la misma jugada, por llevarse de corbata al otrora campeón sub-17. El árbitro Courtney Campbell no fluctúo ni un segundo; indicó penal. La incertidumbre y el nerviosismo se hizo sentir en la parcialidad mexicana; luego de los yerros de Castro y Sabah en ocasiones anteriores, los fantasmas de la maldición de los penales que rondan especialmente este recinto y ese arco idéntico (mismo en la que García Aspe, Bernal y Rodríguez fallaron contra Bulgaria en los octavos de final del mundial Estados Unidos 1994) esbozaron su figura… El capitán Torrado se encargaba al 54 de exterminar cualquier perturbación.

El vendaval ofensivo del Tri no se hizo esperar. Tanto Israel Castro, Miguel Sabah y Carlos Vela malgastaron tres mano a mano clarísimos frente a Perkins. Era aniquilar o morir, la misma película de hace 2 años se volvía a repetir: con el rival en la lona y acorralado, el antagonista perdía la encrucijada de noquearlo, para que tiempo después reviviera de la nada. Del mismo modo que en el 2007, la selección ganaba por la mínima y no amplificaba su superioridad, luego de estropear goles cantados. Troy Perkins se vestía de héroe.

Hasta que apareció “El Bombardero” Vela con su técnica depurada y con una frialdad pasmosa, recortó al defensor gringo y en un palmo corto de terreno, punteó la redonda a la llegada de Sabah que a bocajarro estrelló en la humanidad de Perkins y un sagaz Giovani dos Santos aprovechó el rebote para mandarla al fondo de la red, al 62. Marcador de 2 a 0 que calmaba las aguas y desconcertaba al enemigo.

Giovani se agrandó y recordó a los presentes la magia de aquel joven que deslumbraba a propios y extraños durante el mundial sub-17 de Perú 2004. Al 66, luego de un eximio pique de derecha a izquierda, Gio filtró una delicia para su socio Vela, quien (como en el Arsenal) elevó una vaselina a lo Panenka por encima del portero, para decretar el 3-0 momentáneo. El Giants Stadium detonó en delirio y júbilo.

Al 78, Vela se vistió de Gio y envió una belleza de asistencia que rompió el fuera de lugar, en trayectoria de José Antonio Castro que cruzó por debajo al goleiro Perkins, quien observó como la de gajos entraba a su cabaña.

El último gol de la tarde corrió a cuenta de Guillermo Franco, quien entró de sustituto por Miguel Sabah. El ex Villarreal rubricó su diana con base a un bombazo raso y colocado a la altura de la base del poste izquierdo, que resultó imposible atajar a Perkins.

No hay que tirar las campanas al vuelo. La de hoy fue una gran victoria, un aliciente futbolístico y psicológico que exhibe a los EU como una escuadra vadeable. Sin embargo, vale la pena recordar que ambos representativos nacionales serán disímiles (principalmente la oncena de los Estados Unidos) a los que saltaron al presente a The Meadowlands. De este compacto, únicamente Brian Ching se perfila como probable recambio de algún punta (llámese Altidore o Davies). Por México, restan los refuerzos de la tan criticada legión europea: Andrés Guardado, Ricardo Osorio, Carlos Salcido, Nery Castillo, Rafael Márquez –aunque no podrá disputar los 90 minutos– y Héctor Moreno. Por supuesto, Cuauhtémoc Blanco y eventualmente se podrían sumar Zihna, Javier Hernández, Edgar Pacheco, Aarón Galindo o Pavel Pardo, para enfrentar al Tío Sam el próximo 12 de agosto en el Estadio Azteca bajo las eliminatorias mundialistas de Sudáfrica 2010.

La Copa Oro dejó algunas lecciones. Un sólo partido no puede borrar lo mal que jugó el Tricolor durante la mayoría del torneo. Cierto que se fue de menos a más y en el momento más trascendente se contendió al nivel deseado, empero predominó en partidos anteriores las pifias defensivas (a pesar de ser el rival menos goleado del certamen), la poca imaginación y coordinación entre líneas, la impotencia e indisciplina –abanderados primordialmente por él mismo Aguirre, Torrado y Noriega– y lo más importante: la confianza. Es decir, creérsela de sí mismos. Jugar a tope sea contra Nicaragua, Costa Rica, Estados Unidos, Ruanda o España; sudar la camiseta, demostrar que se tiene material humano.

Por último, vale la pena apuntar que Giovani dos Santos fue declarado merecidamente el mejor jugador del evento, Sabah se proclamó campeón goleador con 4 tantos (con todo y sus traspiés) y EE.UU. dio cátedra del fair play al salir todo el plantel a recoger sus preseas doradas y el trofeo que los acredita como subcampeones. Un aplauso a este talante pocas veces visto. Tanto hay que saber ganar, como perder. Esperemos que el 12 sea lo primero… nuevamente.

martes, 30 de junio de 2009

Edgar Castillo... el "perro" que muerde la mano de quien le da de comer (o el hijo perdido de Santa Anna)


México D.F.- El lateral izquierdo de los Tigres de la UANL (Universidad Autónoma de Nuevo León), Edgar Castillo, reveló al diario RÉCORD su deseo por vestir la playera del conjunto de las barras y las estrellas. El nuevo reglamento de la FIFA ampara la decisión polémica del ex americanista. Se puede decir más fuerte, pero no más claro…

El “Gringo” Castillo ha pronunciado a los cuatros vientos su anhelo ferviente de cambiar de color su playera nacional: de verde a blanquiazul. El leitmotiv de su decisión se basa en la poca actividad que ha tenido con el tricolor desde que el ex timonel de la selección mexicana, Hugo Sánchez, lo convocara para el Premundial Olímpico de Beijing 2008, que culminaría con el episodio triste del “Fiasco de Carson”.

“El Homie”, cual profeta lo vislumbra: “se va a hacer un desmadre”, dispara. Para el oriundo de Las Cruces, Nuevo México, el hecho de la poca continuidad y paciencia otorgada a los directores técnicos anteriores de México (Sánchez y Eriksson), han interrumpido su proceso de consolidación y maduración con la selección. Aunado a que Javier Aguirre se decanta por otros elementos de su misma posición –como Efraín Juárez y Oscar Rojas e inclusive, prefiere colocar de “perfil cambiado” a Ricardo Osorio-, sus raíces de nacimiento, el fallo envalentonado de la “legión yanqui” que juegan aquí (Michael Orozco del San Luis y Francisco Torres del Pachuca) y el apogeo que atraviesa el balompié estadounidense, parecen ser buenos pretextos para elegir al Némesis por excelencia del fútbol azteca. Vale recordar que en el caso de los dos futbolistas anteriores, el primero lo disipó desde antes de iniciar el Preolímpico de Carson y el segundo tras desechar un llamado de Eriksson, al discurrirlo como una invitación de plato de segunda mesa.

Para que la cuña apriete, Castillo agrega: “me imagino jugando con Estados Unidos en el Estadio Azteca frente a México”. Ouch. El jugador despilfarra seguridad y convicción propia: “estoy dispuesto por eso a jugar con Estados Unidos si me llaman, quizá por desesperación, pero ratifíco que si me llaman de Estados Unidos, me voy a jugar con ellos". Mientras tanto, Edgar se aferra al artículo 15º de la FIFA que dice “cualquier jugador que no haya defendido a su selección en un partido oficial (los amistosos no cuentan), aún puede cambiar de equipo”.

El zaguero plantó mas de una duda en el aire. ¿Se imaginan a este jugador en el once titular del Gigante de Concacaf? ¿Bradley optaría por sentar a cuatro TITULARES EN EUROPA como Carlos Bocanegra (Stade Rennais, Francia), Jonathan Spector (West Ham United, Inglaterra), Oguchi Onyewu (AC Milan, Italia) o Heath Pearce (Hansa Rostock, Alemania) en beneficio de él?

En efecto, Edgar Eduardo Castillo expuso en sus primicias chispazos de crack; su velocidad y regate en corto eran poco comunes en estas tierras. No obstante, una campaña después de el campeonato logrado con Santos, su nivel decayó estrepitosamente. Daniel Guzmán (entonces DT del elenco lagunero) se la jugaba por Walter Jiménez u Osmar Mares en lugar del susodicho. Su traspaso al América significaba una nueva oportunidad para revalidarse de “ joven promesa” a "realidad”. Finalmente, después de una temporada para el olvido, tanto individualmente como colectivamente, el mister Jesús Ramírez terminó por mandarlo a calentar el banco de suplentes, tras una cadena de actos indisciplinados.

El chico da pruebas de lo mal amueblada que tiene su cabeza. En primer lugar, para ser titular hasta en el equipo del barrio, se deben mostrar aptitudes y actitudes. El defensor únicamente poseía lo primero. Sin embargo, a diferencia de Andrés Guardado, nunca había presenciado a un jugador tan vertiginoso y tan viable de trompicarse con si mismo. Cada vez que llegaba a línea de fondo, sus centros recordaban y supeditaban unas buenas jaquecas marca “taladro” a la Monumental, tal como lo hacía su homoalias José Antonio “El gringo” Castro. Tiene demasiadas dificultades para entender lo que le piden los estrategas -él mismo lo dijo-. Es decir, nunca ha manifestado hechuras.

En conclusión… ¿Se le va a extrañar? No. ¿Se pierde de mucho el Tri? Tampoco. ¿Gana algo Estados Unidos si le solicita? Una oveja negra que disuelva el vestidor como lo hizo en Santos y en América. Solución: si yo fuese “El Vasco” lo convocaba contra EE.UU., lo hacía jugar el último minuto del cotejo para imposibilitarlo de vestir la elástica del Tío Sam y nunca más lo volvía a citar. Aclaro, el encono no es contra nuestros vecinos del norte, más bien esta dirigido contra los apátridas lambiscones que se venden al mejor postor como este sujeto y ejercen una escasa educación, gratitud e identidad cultural hacia un país que le abrió las puertas como profesional, luego de haber sido ninguneado por los soccer scout talents de la MLS. De menos, la mal gratitud 100% pocha si la lleva en la sangre.

Así que como decían por 1848: “¡green go home!”
Léase actualmente: ¡Gringo o homie a limosnear a otra parte!